12 km
500 metros
4 horas
Baja

El domingo pasado organizamos un día especial. Especial porque tuvimos dos rutas, nos homenajeamos con unas migas en Aldeire y lo terminamos con una visita al pueblo que nos guio el concejal de cultura de este pueblo.

Salimos a las 8 de la mañana de Neptuno con el tema coche organizado previamente por Ramón. Perfecta la salida.

En Aldeire espera el autobús que iba a subir hasta el puerto de la Ragua al grupo guiado por Bernardino. Desde allí bajaron hasta Aldeire por lo que tradicionalmente se ha llamado el camino de los arrieros. Esta información nos la dio por la tarde el concejal, nos explicó que era la ruta que comunicaba antiguamente el Marquesado con la Alpujarra y que actualmente comparte tramos con el sendero Sulayr (GR-240).

Marga propuso a su grupo, con menos prisas, tomar un café en el bar “El abuelo Tomás”, esto permitió acordar la hora de las migas pues era allí donde comeríamos.

Empezaron a andar pasado el pueblo en dirección de la casa forestal La Peña. Las vistas por el camino del pueblo y de la Hoya de Guadix eran magnificas. A la casa forestal se le dedicaron unos minutos recordando los tiempos que era albergue y hotel, algunos habíamos estado alojados allí. Tras pasar un bosquecillo de pinos se paró al tentempié habitual con vistas al Morrón del Mediodía y al principio del barranco de los Tejos. Este se estaba viendo desde hacía rato destacado en el paisaje por sus colores de otoño. Cuando llegaron al barranco y estaban cruzando el río Benéjar, llegó el otro grupo. Desde la Ragua habían subido hasta los 2.200 metros para luego descender hasta el río Benéjar. Por supuesto con una paradita para comer en un cortijo con el mismo paisaje espectacular que nos acompañó todo el día. En el punto de encuentro hubo cambios en los miembros de los grupos. Bernardino y los que le acompañaron siguieron por la pista hasta Aldeire, y Marga y los suyos continuaron por el río disfrutando de las pequeñas cascadas, de los colores de los viejos castaños, de las secuoyas, del puente colgante,… y del área recreativa “La Rosandrá”. Magnifica la ribera del río.

Cerveza al sol en la terraza del bar Tomás, migas, vino y como no, aceite de

Baena de la última cosecha (buenísimo Ramón, los guías especialmente agradecidos).

Tras la interesante visita al pueblo, vuelta a casa

Marga y Bernardino.