18 km
1.200 m
8 horas
Media alta

El frío, sin apenas la preparación progresiva del otoño, llegó intempestivamente la semana pasada. Teníamos programada una subida a una de las atalayas de 2.000 metros frente a la cara norte de Sierra Nevada y en las expectativas térmicas previas no estaba un descenso tan brusco de los termómetros por debajo de los 0º. Sin embargo esta bajada térmica no doblegó la voluntad de quienes deseaban poder disfrutar de una de las mejores vistas de nuestra sierra. A la convocatoria acudimos 14 socios y tres nuevos fichajes para la nueva temporada. Por suerte el día se nos abría despejado y soleado. Iniciamos una ruta que nos acerca no solo a la montaña sino también a la memoria de nuestro pasado reciente. Partimos de la Fuente de los 16 caños, en el barrio alto de Güejar Sierra, en una subida sin resuello hasta el collado del Toril y desde ahí hasta Los Parapetos, unas posiciones militares de la guerra civil que aún nos muestran las trincheras, nidos de ametralladora y otros restos de construcciones militares de la línea del frente que atravesaba nuestra provincia y nuestra sierra como una cicatriz. Tras el tomar un merecido descanso sobre estos restos de nuestra historia, continuamos hasta la próxima subida a la cima del Alto del Calar, nuestro primer hito. Desde aquí, aunque el sol apenas levantaba por encima de las altas cumbres pudimos contemplar una de las primeras perspectivas de este hermoso mirador: ante nuestros ojos todo el dorsal de Sierra Nevada con todos los tres miles principales ante nuestros ojos, desde el Picón de Jérez hasta el Caballo enmarcando el Mulhacén, Veleta y Alcazaba. El camino a partir de aquí cambiaba de tercio y ahora tocaba descender hasta el Collado de la Gitana. Nueva breve parada para continuar contemplando el albor de la nieve cubriendo los picos más altos. Desde aquí vuelta a iniciar la ascensión para tomar la dirección del Alto de Miguelejos, atacando por nuestro collado de la derecha en dirección al Cerro del Tamboril en cuyas inmediaciones volvimos a encontrarnos con otra posición de parapetos militares que vigilaban y protegían las proximidades del Collado del Alguacil. Esta variante nos permitió una progresión más suave para finalmente tomar la cima de 2039 m. desde el espolón este. Las vistas que desde aquí se nos mostraban son espléndidas, no solo toda la Sierra Nevada sino también la vega de Granada, La Sierra de Huétor y Arana, Cazorla, la Hoya de Guadix... El cielo estaba claro y la vista abarcaba kilómetros en todas las direcciones. La majestuosidad de las cumbres, que nos hacen tomar perspectiva y darnos cuenta de lo lejos y lo cerca que estamos de todo, observando la continuidad espacial sin límites ni fronteras, en una unidad fundamental más allá de la limitación habitual de nuestros sentidos. Tras las preceptivas fotos que dieran fe de nuestra subida emprendimos la bajada para almorzar más cómodamente abajo, compartir viandas, vinos varios, aceite recién exprimido y rematar con el postre de naranjas con aceite verde fresco. Una vez repuestos continuamos nuestro descenso, de nuevo hacia el Collado de la Gitana y desde allí, por nuestra derecha continuando el descenso a media montaña en dirección a Güejar donde finalmente rematamos la jornada en Las Olivillas donde, brindando por la montaña y la amistad, repusimos sales con unas buenas y frescas cervezas.

Juann Fco.

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